Esa típica fantasía
Etiquetas: gemidos entre baldosas
Hemos sobrevivido al aparatoso accidente. Solo sé que estamos en agún lugar en el Mar de Molucca, Indonesia. A pesar de la superpoblación mundial es sorprendente la cantidad de islas deshabitadas que aún quedan por estos lados. Hay mucha gente con ganas de irse a un lugar tranquilo, pero sólo si tiene electricidad y agua corriente. Aquí no hay nada de eso. A nuestro alrededor solo se ven palmeras, arena y océano. Hemos sacado algunas cosas del avión y con ellas hemos improvisado un refugio que nos ha quedado bastante bien. Tenemos todo lo necesario para sobrevivir unos días: comida, techo, un pequeño riachuelo del cual beber y hasta una libreta para iniciar este diario. Extrañamente no me siento angustiado, al contrario soy afortunado de presenciar este magnífico atardecer. De hecho muchos dirían que he cumplido la fantasía erótica más recurrente de la Tierra. Nadie creería mi suerte si les contara que llevaba a Angelina, la famosa estrella de cine, a un rodaje y ahora estamos solos en esta isla desierta.
Dia 4 Querido Diario:
Si le cuento a alguno de los amigos del bar que llevo tres días aquí sin poderme acercar a ella me lincharían; pero no ha sido fácil. Angelina es aún más hermosa en persona que en la pantalla. Sus ojos verdes marcan la pauta de una fría calma. La verdad es que no permiten ni un ápice de intimidad, ni siquiera de simpatía. Debe estar acostumbrada a desconfiar de aquellos que no son de su cerrado círculo de amigos y actores. Es normal, una estrella expuesta a la curiosidad de todos es susceptible de ser juzgada todo el tiempo, y desconfía de todo el que se le acerque. Hasta ayer me trataba como a un subordinado. Me llamaba su chofer, a pesar de que yo le aclaraba que soy piloto. Ella decía que es lo mismo pero en el aire. Sin embargo creo que empezamos a entrar en confianza. Hoy me ha preguntado mi nombre y por primera vez en tres días no me ha llamado imbécil por haber estrellado el avión. Creo que finalmente entendió que es una suerte haber salido vivos de esa tormenta. Hemos logrado recuperar casi todo el catering del que se hace acompañar Angelina siempre que viaja. No me permite tocar nada de su comida y se rie a carcajadas –risa divina- si le pido un sorbo de Veuve Cliquot. A pesar de eso no he pasado hambre pues he ido mejorando mis habilidades para abrir cocos con piedras. Creo que estamos cerca de algo más porque hoy, sin poner ninguna condición me ha dado un paquete de galletas saladas.
Día 8 Querido Diario:
Angelina tiene diarrea. Le dije que no intentara comerse los langostinos tras una semana sin congelación. Pero las estrellas son así. Al final he tenido que tirar al mar toda la comida que sobraba porque apestaba. De todas manera ella no pierde su encanto. Cuando corre da saltitos de gacela sobre la arena húmeda hasta ocultarse tras la piedra que ha designado como su baño particular.
Día 12 Querido Diario
Hoy me ha sonreído. Creo que al final mis aptitudes de pesca con la red que hice atando sus prendas de lencería le han llamado la atención. Es sorprendente lo útil que puede resultar el encaje, a fuerza de paciencia he logrado sacar hasta 8 sardinas al día. No es mucho pero con el hambre resultan apetitosas hasta para Angelina, que hoy ha acabado por pedirme un poquito. Suponía que tarde o temprano se aburriría de comer cocos. El paladar de una Estrella está hecho para la variedad y el exotismo. Por eso le he sugerido que al tragar la sardina piense que es sushi. A pesar de todo en las noches sigue sin dejarme entrar en el refugio. Duermo fuera aun con las tormentas tropicales que suelen estallar sobre nuestra isla, pero no me importa. Pocos hombres tendrían el privilegio de dormir tan cerca de ella y presumir de que cuidan su sueño de todo mal, sin embargo creo que tendré que mentirle a los amigos del bar.
Día 19 Querido Diario
Angelina tiene un extraño salpullido en el rostro pero parece no darse cuenta. Yo he logrado mantener una rutina que me mantiene ocupado. clavando un palo en la arena construyo todos los días un reloj de sol con el que rigurosamente administro una apretada agenda: me lavo en el río muy temprano, salgo a pescar, parto los cocos, recorro la isla en busca de algas alimenticias, oteo el horizonte buscando algún barco, hago un sudoku en la arena, enciendo una fogata, hago ejercicio. Intento que Angelina me siga; pero pasa el día tirada en la playa. se revuelca de desesperación hasta quedar como una croqueta, cubierta de arena de pies a cabeza y así yace todo el día hasta la hora de comer. Mientras se saca el espinazo de los dientes dice que mis sardinas son el precio que un imbécil como yo debe pagar por estar cerca de una Estrella como ella. Luego vuelve a tumbarse la arena.
Día 28 Querido Diario
Angelina llora. Dice que le habían prometido que la depilación láser duraría para siempre y a pesar de ello tiene más cañones que Navarone. Luego ha enumerado todos los tratamientos de belleza que se ha hecho y los que ya no se puede hacer. En el momento de mencionar la silicona me ha mostrado una teta. Los del bar no se lo van a creer. Soy el hombre con más suerte en el mundo, le he visto un pezón a Angelina... Sin embargo, extrañamente no me produjo nada. Me encogí de hombros y me fui a pescar.
Día 39 Querido Diario
No lo había notado, pero Angelina tiene días sin bañarse y la verdad es que esta isla es tan pequeña que es difícil encontrar un lugar que no huela a ella. Desde hace una semana va con las tetas al aire. Tiene más pelos que yo en las piernas, y sus cejas antes perfectamente delineadas se están volviendo un curioso mostacho que parece haber escalado su nariz. El salpullido no se le quita y ha adoptado el feo hábito de hacer sus necesidades fisiológicas (lo que se dice cagar) en cualquier parte de la isla. Simplemente dice, refiriéndose a mí: "Que lo limpie el chofer"
Día 45 Querido Diario
Durante mi vigorizante sesión matutina de escalada de palmeras, he sentido el ofensivo olor de Angelina. Me miraba desde abajo diciendo: "la verdad es que el chofer en el fondo no está tan mal". Al bajar del tronco me cogió la entrepierna, y me susurró en la oreja "vas a ver que es verdad todo lo que dicen de mi; soy un devoradora de hombres".
Día 48 Querido Diario
Esta puede ser mi última nota. El peligro es inminente, Angelina no deja de acercarse voluptuosamente y mientras se frota contra mi pierna amenaza con follarme al primer descuido. Le he rogado que se dé un baño antes y responde que ningún hombre en sus cabales le pediría eso a Angelina. Esta noche mientras duerme, zarparé en una balsa que he improvisado con restos del avión y que oculto al otro lado de la isla. Al carajo los amigos del bar.










